Lácteos y cáncer: cómo integrarlos en la dieta sin caer en mitos
Hablar de alimentación durante un proceso oncológico implica, casi siempre, enfrentarse a una gran cantidad de información contradictoria. Los productos lácteos son uno de los ejemplos más claros: para algunas personas representan un alimento básico e incluso necesario, mientras que para otras se convierten en algo que debe eliminarse por completo. Esta confusión genera inseguridad y, en muchos casos, decisiones dietéticas poco fundamentadas. Desde la nutrición clínica actual, el enfoque es mucho más práctico. Los lácteos no son ni un riesgo automático ni una solución terapéutica. Son alimentos con un perfil nutricional definido, que pueden aportar beneficios concretos o generar molestias según la situación clínica, el tratamiento recibido y la tolerancia individual. Por eso, más que preguntar si “están permitidos”, conviene analizar cuándo y cómo pueden ser útiles. Qué pueden aportar los lácteos en un contexto oncológico Uno de los principales objetivos durante el tratamiento es...